El camino de una campeona

Años de esfuerzo y sacrificio le tomó a Mariela convertirse en una campeona. Pese a las múltiples adversidades, esta ciclista nunca se dio por vencida y su pasión la llevó a conquistar el Cross Crountry Mundial. Te invitamos a conocer su resilente e inspiradora historia.

Mi nombre es Mariela, practico Mountaibike, me gusta competir, especialmente en Cross Country Olímpico, esa disciplina que todos dejan para el final, o le hacen el quite por lo difícil que es, por lo técnico de sus circuitos y por su intensidad.

La historia comienza a los 28 años (2008), antes de eso no había siquiera pensado en hacer ciclismo, menos pensé que llegaría tan lejos como conquistar un segundo lugar en un Mundial de la especialidad. Antes del ciclismo me gustaba mucho bailar salsa y un día me dije “voy a aprender cueca”, nuestro baile nacional, y en clases un compañero me dijo “¿Quieres salir con nosotros en bicicleta el domingo al Parque Metropolitano?” y yo respondí «¡Sí!». Y nunca más me bajé de la bicicleta.

Cross Country: Mi verdadera pasión

Comencé a conocer mujeres que practicaban Mountainbike. En ese entonces fui socia de uno de los primeros clubes de sólo mujeres “Mountain Girls XC”. Era un grupo de mujeres de todo nivel que iban a competencias, así que con ellas fue que participé en mi primera carrera, un desafío de 16 kms desde Mall Sport a Corral Quemado. Creo que quedé 5ta, terminé tan cansada que me quedé dormida en una plaza esperando a unos amigos para regresar a casa.

Luego de eso, comencé a participar en carreras de Maratón por un par de años y luego conocí el Cross Country participando en campeonatos como “Copa Alpes”, competencia que se realizaba en el Parque Comunitario Panul.

Hasta ese entonces, yo iba a competencias sin entrenar, ni siquiera tenía un entrenador, solo lo hacía por la novedad que era salir en grupo, ir a competencias, conocer Chile, gente nueva, etc. También usaba la bicicleta para irme al trabajo –Loreal Chile-, donde llevo casi 11 años. Ellos fueron los primeros que me apoyaron financieramente para poder comenzar a correr a nivel internacional.

En 2012 fue donde comencé a viajar afuera del país a competir a mi primer Mundial en la categoría Máster. Tenía 32 años y fui con la preparación mínima. Eso sí, me lo tomé muy en serio siendo mi participación muy baja, pero aún así me sentí feliz de poder ir.

Me esforcé año tras año, tratando de cumplir con mi trabajo y entrenar en el tiempo libre, lo que me llevó a lograr 3 campeonatos nacionales (2012-2014), un segundo lugar panamericano (2014 – Brasil) y hasta entonces, un 3er lugar en un mundial Máster (2014 – Noruega).

Hasta ahí iba todo bien, pero yo quería más, así que, a los 35 años decidí correr en la categoría profesional “Elite” (2015- 2019) con todo lo que ello significaba: seguir trabajando y entrenando a la par, intentando de hacer las dos cosas de la mejor forma posible.

Lamentablemente nuestro país cruzaba por una mala época financiera, por lo que no pude seguir contando con el apoyo monetario. Pero eso no mermó mis ganas de seguir adelante, por lo que desde ahí continué por las mías costeando todas las participaciones. Con un poco de orden lo pude lograr.

En 2020 por ahí por mayo, en el comienzo de la pandemia noté un dolor extraño en mi gemelo, pensé que era un desgarro o algo similar, jamás pensé que tendría un diagnóstico tan difícil: “Trombosis venosa profunda con embolia pulmonar”. Fue extraño porque no asimilaba el diagnóstico con lo que sentía físicamente. Sumado al encierro de las cuarentenas, se me aconsejó no salir a hacer ciclismo por 6 meses, debido al peligro que significaba ser anticoagulada y la posibilidad de no poder hacer nunca más ciclismo si es que tenía alguna enfermedad a la sangre y significara que de por vida tuviera que tomar este medicamento.

Esto no fue suficiente para tirarme abajo, por lo que seguí entrenando indoor, claro, bajando las cargas, pero seguí. Los 6 meses pasaron volando, pudiendo volver a salir y afortunadamente luego del año los estudios no arrojaron nada malo, así que ¡podría volver al cerro!

Mundial Cross Country 2021

Ya comenzando el 2021, decidí volver a la categoría Máster para competir nuevamente en un mundial, esta vez ya con 41 años y participando en Europa, donde sabía que el nivel sería aún mas fuerte que en Latinoamérica, por lo que acompañada de mi equipo técnico (Entrenadores y Kinesiólogo Deportivo) comenzamos a preparar este gran desafío.

Los meses pasaron volando y sin darme cuenta estaba viajando a Praloup, Francia, con muchos problemas logísticos (como que no podía acceder directamente a Francia porque tenía justamente la vacuna que ellos no reconocían como válida para entrar a sus tierras) por lo que, tuve que viajar por tierra desde Suiza al lugar de la competencia.

Ya estando ahí, todo lo vivido se dejó guardado y sólo me preocupé de lo que quería hacer: Convertirme en Campeona Mundial.

La categoría particularmente era la más numerosa, 16 mujeres era un número hermoso, considerando que a nivel local no superamos las 3, por lo que para exigirme le pedí a los organizadores de competencias nacionales, dejarme correr con las elites y sub23, no porque quisiera ganar esa categoría, sino porque sabía que, si me metía con las primeras corredoras locales, podría pelear el primer lugar a nivel mundial.

Y así fue, no quedando feliz, pero si conforme, logré un 2do lugar, a 1 minuto 24 segundos de una corredora italiana. Cuando crucé la meta lloré mucho, porque yo quería ese primer lugar, aun así, estaba feliz de ver todo lo que había vivido y lo tan lejos que había llegado.

Cuando me toca contar mi historia y leo todo lo que he escrito, pucha no me gusta mucho, ¡es muy sufrida! Pero la verdad no lo cuento por nada más que plasmar que finalmente lo que he hecho es porque el ciclismo me apasiona, me encanta la idea de haber superado tantas cosas y haber llegado tan lejos.

En estos casi 13 años de practicar este deporte, cada día que pasa me siento más entusiasmada a seguir adelante, no pienso en la edad, ni en lo difícil que es costearlo, o en lo complejo que es compaginar los tiempos, por el contrario, cada día pienso en lo afortunada que soy de poder hacer lo que me gusta, de seguir aprendiendo, de seguir mejorando.

Tengo la idea de que seguiré hasta muy mayor haciendo esto, no sé si esta disciplina u otras, pero si sobre la bicicleta.

Mariela Scott Román
@marielascott

*Foto Portada: Jason Mcdonalds

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